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This article first appeared in our January 2008 issue.

January 2008


Una Vida Perfecta


By Tess Almendarez Lojacono
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            “Y Ahora que?”  Fue un grito mas que una suplica .  “Madre, yo me case con el solo para tener hijos.  Tu sabes que mi corazón siempre le ha pertenecido a Clau--”
            “Modesta, shhh! Tu hermana se fue con Dios hace  menos de un año, y tu estas aquí codiciando lo que era de ella?”
            “Yo se, yo se.  Yo soy un monstruo.”  Modesta se cubrió la cara con las manos.
            Madre  abrazo a su elegante hija y acaricio el cabello perfecto de ella.  “Vamos, vamos. Tu no eres un monstruo. Es solo por el veredicto del medico que estas disgustada. Recuerda el no es Dios.  Todavía cualquier cosa puede pasar. ”
            “Madre, no fue un veredicto!  No se puede cambiar!  Fue el resultado de una prueba. Muchas pruebas. Y todas dicen la misma cosa! No voy a tener hijos. No puedo tener hijos!”  Si  Modesta se diera el lujo de llorar, ella se disolverá en un mar de lamentos por todas las cosas que ella deseaba y no pudo tener.  Pero ese lujo era debilidad para ella. Ella se recobro.  “Mama,” ella insistió, “Tu crees que Dios me esta castigando?”
            “Oh, querida!  Castigandote porque?”
            La cara de Modesta se endureció.  “Tu sabes,” ella refunfuño.
            Su madre suspiro, y le dio golpecitos en la espalda.  “Amar no es un crimen. Además tu hermana seria la primera en entenderlo. Tu no podrías adivinarlo pero ella tuvo un problema como este tambien.”
            Esto cogió a Modesta de sorpresa.  “Como, ella?  Ella tenia a Mercedes!”
            “De verdad tu no crees que ella planeaba que Mercedes fuera su única hija?”  Modesta frunció el senoo.   “Oh, querida niña, como puedo hacerte entender? Para aquellos que no tienen hijos, aun uno parece mucho!  Pero, uno no desea un Segundo hijo menos de lo que ha deseado el primero.  Es mas, uno lo desea mas todavía.
            Modesta miro fijamente a su madre.   “Quieres decir-pero ella se veía tan feliz!  Ella nunca dijo nada-”
            “No.”
            “Entonces yo solo asumí que ella y Claudio estaban satisfechos con las cosas de la manera que eran.  Yo quiero decir que el no gana mucho dinero y ellos tenían esa casa pequeña y ella no trabajaba. No veo como ellos hubieran podido mantener—ella quería mas?  Ella trato?”
            “Desde el día que Mercedes nació, y ella pudo, Adela empezó a tratar otra vez.”  Madre entro a la cocina, y le puso fuego a lo que quedaba del café de la mañana. Ella se inclino sobre la ventana abierta, inhalo el aroma del Verano Indio.  “Yo solo se esto porque un día la encontré llorando.” Madre volteo a mirar a Modesta.  “Ella estaba en su cocina alzando a la pequeña Mercedes. Recuerdas como ella acostumbraba a mantener la cuna de la niña junto a ella en la habitación en la que ella estuviera trabajando?  Ella no podía estar lejos de esa niña por mas de diez minutos!  Bueno ahí estaba ella alzando la bebe, arrullándola en sus brazos, tratando de cantar y conteniendo las lagrimas. Le habia venido su periodo, otra vez.”
            “Jah.”  Modesta se mordio el labio.  “Su vidita pareció siempre perfecta.”
            “Quizá tu vidita parece perfecta tambien.”
            “La mía?”  Modesta se sumió en de la silla del comedor, ofendida de que la descripción de vidita fuera aplicada a su propia vida. Trato de empujar un montón de libros para hacer campo para su  bolsa en la mesa.  El esfuerzo fue tremendo.  En cambio colgó su bolsa en el espaldar de la silla.
            Su madre sirvió café en los delicados pocillos de porcelana.   Modesta tomo el suyo negro, pero Madre puso leche en el suyo, moviendo la cabeza al ver el borde desportillado y la oreja del pocillo que  fue pegada otra vez.
“Madre,” Modesta se incline hacia el frente.  “Como se recupero ella de eso?”
            “Adela? Yo no estoy segura de que ella se haya  recuperado.  No tuvo mucho tiempo, y después de todo, toma años solo para entender, y aun mas para aceptarlo.”  Ella le alcanzo a Modesta su pocillo y se sentó al otro lado de la mesa. Por lo menos así fue para mi.”
            “Para ti?  Quieres decir- entender que?”
            “Que algunas cosas simplemente debes dejárselas  a Dios.”  Madre sonrio al tomar su cafe, esperando a que Modesta blanqueara los ojos, pero ella no lo hizo.
            “Oh Madre, eso es lo que Adela acostumbraba decir!  Esa era su respuesta para todo.”
            “Si, si, ella tenia la fe, pero no le fue dada la oportunidad de aguantar.”  Madre alcanzo la manos de Modesta atravez de la mesa. “Tu tratas y fracasas entonces tratas otra vez. Si tu fracasas otra vez, es un fracaso, o es que tu familia no esta completa? Como Dios quiera que sea?”  Ella hizo una pausa.  “Modesta, cuando tu eras pequeña, te acuerdas el día en que paraste de jugar.?”
            “Cuando pare de jugar?”
            “Tu y Adela and Trini, cuando Trini era un bebe, tu acostumbrabas jugar muñecas por horas-por días!  Te acuerdas?”
            Modesta sonrio.  El fuerte café la conforto, la casa llena de cosas,  la paciencia de Madre. “Por supuesto!  Nosotros acostumbrábamos llevar esas muñecas, nuestros bebes, a todas partes!  Adela jugo con  ellas hasta que ella cumplió trece años!”
            “Y tu paraste de jugar con muñecas cuando cumpliste once. Te acuerdas?”
            Modesta afirmo con la cabeza.  “Yo vine a ti y dije: yo no se que hacer. No quiero jugar y no se que mas hacer!”
            “Recuerdas como te sentías?”
            “Oh, seguro.  Yo estaba confundida. No sabia que mas habia para hacer!”
            “Y yo te dije que leyeras un libro, fueras a caminar, o trabajaras el tu punto de cruz que habías empezado...”
            “Las fundas para las almohadas!  Pero yo no quería hacer esas cosas porque no eran tan divertidas como jugar.  O por lo menos acostumbraba ser.”
            “Te tomo una semana o dos, pero pronto estabas planeando, quedarte a dormir en otra parte, aprendiendo a hacer empanadas.  Empezaste a oír música. A notar a los muchachos.  Dejaste el juego en el pasado. Y tu hermana eventualmente hizo lo mismo.  Y años mas tarde Trini.  Todos pasamos por cambios. Le pasa a todo el mundo.”
            “Pero Madre--. “
            “Querida, cuando Dios te quita algo, el te da algo a cambio.  Tienes que confiar mas. Nosotros estamos en el sendero de Dios, no en uno creado por nuestros propios deseos.”
            Modesta sonrio.  Como es eso Madre! Ella relajo sus hombros, se reclino en la silla. Ella pudo sentir la correa de su bolsa haciendo presión en la paleta de su hombro.  A ella le fascina esa bolsa!  Paul habia sonriendo con complacencia cuando ella trajo la bolsa a casa. El dijo, “Necesitamos un carro Nuevo que vaya con la bolsa o es suficiente con el Viejo Beamer ?” 
            “Madre, le dijiste todo esto a Adela?”
            Su madre asintió con la cabeza.  “Yo no se si ella realmente entendió.  Como yo digo, me tomo años, y ella era muy joven.”  El cuando ella murió quedo en el aire entre ellas, a pesar de eso ninguna dijo las palabras.  Las mujeres terminaron su cafe.     
            Modesta llevo el pocillo de su madre al lavaplatos y se quedo allí parada por un momento, mirando por la ventana.  El comedero para los pajaros estaba lleno otra vez.  Madre lo mantenía lleno. Ella alimenta los pajaros, los animales, la familia, una que otra vez un vecino, nunca  pidiendo nada para si misma. A menos que...?  “Madre!”  Modesta abrió sus ojos desmesuradamente.  “Es así como tuviste a María Elena?  Ella no fue un accidente después de todo?”She wasn’t an accident after all?”
            Su madre sonrio.  “Modesta, los accidentes no existen.  Hay oraciones y hay respuestas a las  oraciones. Eso es lo que hace cada vida perfecta.



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